por fin ya se han hecho amigos.
La Muerte del deseo (D.H.Lawrence)
Puede morir el deseo
y aún así un hombre puede ser
lugar de reunión de la lluvia y el sol,
prodigio que desbanca al dolor
como un árbol en invierno.
¡No, Señor Lawrence! (D.H.Lawrence)
¡No, Sr. Lawrence, no es así!
No me importa decírselo.
Yo sé una o dos cosas sobre el amor,
quizás más de lo que usted sabe.
Y una cosa sí sé, y es que usted lo presenta
demasiado bonito, demasiado hermoso.
No es así, ¿sabe usted?; usted miente.
En realidad, el amor es algo más bien gris.
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